La rueda del año: Imbolc

Imbolc: el 1 o 2 de febrero (1 de agosto en el hemisferio sur) es una fiesta presente en muchas culturas, y que ha encontrado su camino hasta el cristianismo. Además de Imbolc, corresponde a la Candelaria, Santa Brígida en Irlanda, e incluso el Día de la Marmota en EE.UU. Es una festividad de origen celta que, en el neopaganismo, con frecuencia sirve para marcar el punto intermedio entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera.

Simbología: Imbolc, en su vertiente celta, se identifica en gran medida con el fuego, el nacimiento y todo lo que representa la capacidad de resistir al invierno. Mientras que Yule era el punto de inflexión astrológico, es en Imbolc cuando la realidad de la victoria de la vida se hace visible y presente.

Correspondencias mágicas: como momento de luz y fuego, Imbolc es una buena ocasión para hacer rituales que impliquen nuevos comienzos o la capacidad de curar y volver a crecer, así como cualquier trabajo mágico que tenga correspondencia con el elemento fuego.

Una reflexión: donde vivo, Imbolc indica casi siempre la llegada de una primavera adelantada. El (escaso) frío empieza a quedar atrás, los almendros florecen, y toca revisar el avance de los proyectos iniciados en Samhain, con el primer cuarto de la rueda del año terminado.

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