De por qué no importa que una religión sea inventada

La religión nos rodea. Como la fuerza. Lo inunda casi todo, se encuentra presente en casi todos los elementos culturales, y en todas las épocas y lugares del planeta. Y al mismo tiempo las religiones cambian, se transforman, se fusionan, nacen y mueren. Pero, ¿qué es una religión? Desde mi punto de vista, una religión es básicamente una combinación de tres elementos (malditos paganos y diseñadores de videojuegos con su regla del tres): unos valores morales, una cosmología o mitología, y un conjunto de fiestas.

Esos tres elementos tienen un peso variable en cada religión, y algunos se van desgastando con el paso del tiempo. Así, la mayor parte de los españoles no está demasiado preocupada por los valores morales cristianos, ni por su cosmología, pero las fiestas cuidadito con ellas. Porque al final eso es lo importante, cuándo y cómo celebramos (y marcamos el paso del tiempo, pero eso ya es otro tema).

¿Es una religión cierta? ¿Verdadera? Si volvemos a la definición anterior, queda claro que la verdad no tiene nada que ver con la esencia de ninguna religión (por muy intensitos que se pongan sus practicantes). Una religión puede tener un sistema de valores que nos resulte más o menos cercano, una mitología más o menos atractiva, y unas fiestas más o menos espectaculares. Y, si nos ponemos técnicos, por definición son todas mentira, o inventadas, en el sentido en que ninguna puede ser demostrada ni comprobada.

Es por eso mismo por lo que la wicca me resulta tan atractiva, porque sabemos cuándo, dónde, cómo y por quién se inventó, y podemos seguir su evolución, adaptándose al cambio de los tiempos. Porque soy una persona tremendamente escéptica, pero me gustan las fiestas, y la mitología, y tengo unos valores morales personales, y la wicca me permite tener todo eso, y al mismo tiempo reirme un poco de lo mal que estamos y hemos estado siempre de la cabeza. Con ayuda de los dioses.

Dicho eso, si alguien se siente ofendido, wiccano o no wiccano, pues problema suyo es. Yo voy a hablar un poco de historia, y ya lo que cada uno haga con esa historia y su religión es cosa suya.

Para la próxima entrega: de cómo una señora se inventó que había brujas, y un señor inglés se vino muy arriba.

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