Diosas y dioses (I) – Una introducción

La diosa Cibeles, Magna Mater en Roma

Igual que sucede con el concepto de magia, no hay una definición única de lo que representan las diosas para las wiccanas, y probablemente una parte esencial del camino de autoconocimiento sea llegar a comprender qué papel tienen los dioses en tu vida.

Empezaré por lo tanto explicando qué es una diosa para mí. Una diosa es un arquetipo cultural. Es un concepto que concreta una serie de valores y de aspectos de la realidad. Para mí, por ejemplo, Atenea es importante no porque exista en lo alto del monte Olimpo, ni porque sea una entidad en un plano energético superior, sino porque me recuerda la importancia de la palabra para conseguir las cosas, y la necesidad de planificación antes de enfrentar cualquier proyecto. Por eso es mi diosa de cabecera.

¿Es posible la wicca sin diosas? Del mismo modo que sería posible la wicca sin magia, pero ambas cosas son una parte enormemente rica de lo que significan las prácticas wiccanas, y mi impresión es que sin cualquiera de ellas me faltarían cosas.

Ahora bien, suponiendo que quieras incluir a diosas en tus prácticas, ¿cuál sería el camino? Pues ante todo leer, conocer, buscar. Primero, pensar qué panteón, qué conjunto de deidades te resulta más atractivo (celta, grecolatino, egipcio, etc.). Gran parte de la wicca tradicional acude a las deidades celtas, pero por cultura, por ejemplo, yo me siento más cercano a lo grecolatino, y he conocido bastantes wiccanas que se sentían muy próximas a las diosas egipcias. Conoce su historia, sus características, su papel en el mundo. Busca qué resuena en tu interior, con cual te identificas. Pero conocer no conlleva necesariamente elegir. El enfoque ecléctico de la wicca hace que podamos trabajar con diferentes diosas según los aspectos que queramos potenciar. Así, acudir a Atenea puede ser útil para preparar una charla o tarea académica, mientras que la sanación podría estar más vinculada a Isis. Y quizás, sin que llegues a emplear sus aspectos nunca, tal vez con quien te sientas más identificada sea con Morrigan. No importa. Somos seres plurales y fluidos. Ser, elegir, vivir junto a una única diosa sería olvidarnos de la posibilidad de cambio.

Las diosas siempre han reflejado aspectos de la realidad y del propio ser humano. Conocerlas es aprender un poco más a conocernos a nosotras mismas.

Atenea

2 comentarios

  1. Qué interesante todo tu contenido! Recién lo descubro, ojalá no lo dejes.
    Pd: ¿Me recomiendas algún libro sobre estas cosas? Me da curiosidad.

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