Las herramientas mágicas – ¿Qué cosas necesito para ser bruja?

¿Hacen falta muchas cosas para ser una bruja? ¿Necesito una escoba? ¿Un caldero? ¿Una espada? Cuando una empieza a leer sobre brujería y wicca de coven es muy habitual encontrar múltiples referencias a las herramientas mágicas, y es sencillo ponerse a buscar como una loca, y no encontrar casi nada o nada que nos parezca adecuado (o a un precio razonable). Por ello, vamos a organizar un poco las ideas.

Primero un poco de historia

Herramientas MágicasCuando Gerald Gardner sienta las bases de la wicca, toma prestados de la magia ceremonial muchos elementos rituales, incluidas las “herramientas elementales” o “herramientas mágicas”. Estas serían la espada, el athame, la varita, el cáliz y el pentáculo, aunque de una tradición a otra pueden variar. Por ejemplo, la espada ha sido remplazada por el athame (que sería un cuchillo ritual) en casi todos los casos, y muchas brujas emplean un caldero en lugar de un cáliz, o los intercambian.

Además, aunque en la wicca se considera que cada herramienta va unida a un elemento (y por lo tanto a un punto cardinal) y que deben tener funciones concretas en los rituales, su uso suele ser mucho más flexible que en la magia ritual. Todo ello las relaciona directamente con las correspondencias necesarias para diseñar un conjuro.

Una propuesta de herramientas mágicas

Tomando como referencia el libro Full Contact Magick, de Kerr Cuhulain, podríamos hacer la siguiente clasificación:

  • Aire (este): athame o espada
  • Fuego (sur): varita o lanza
  • Agua (oeste): cáliz o caldero.
  • Tierra (norte): pentáculo, escudo o piedra.

Herramientas MágicasA su vez Cuhulain crea un segunda clasificación, distinguiendo entre armas mágicas mayores (espíritu, espada, lanza, caldero, escudo) y armas mágicas menores (mente, athame, varita, cáliz, pentáculo o piedra). Pero lo importante no es clasificar, sino entender que las herramientas más importantes para la bruja son las dos primeras de cada grupo: el espíritu y la mente. Todos los demás son objetos que utilizamos para sentirnos mágicos (e indudablemente pueden ser muy útiles), pero la magia no proviene de ellos. Está en nuestro interior, y nuestros trabajos mágicos dependerán de nuestra capacidad para conectar con esa energía, tengamos o no tengamos a mano una varita o un caldero.

Resumiendo, ¿necesitas herramientas mágicas para ser una bruja? No. ¿Son útiles? Probablemente sí. Como tantas otras cosas, al final tendrás que decidirlo tú mientras creas tu propia forma de entender y vivir la wicca.

¡Pero yo quiero una varita!

Entonces búscala. Y sé flexible. Un cuchillo o navaja de cualquier tipo, una vez consagrado, será el mejor de los athames (pero si quieres hacer un ritual al aire libre recuerda que en la mayoría de los lugares es ilegal llevar armas blancas de más de cierto tamaño). Puedes comprar una varita, o fabricártela a partir de una rama que te parezca adecuada. Tal vez no haya calderos a tu alcance, pero quizás sí una copa simbólica o hermosa. Y el pentáculo puede estar grabado en cualquier material, desde una losa de mármol a una lámina de madera o bordado en una tela. Son tus herramientas. Así que tienen que ser algo con lo que te sientas cómoda y que formen parte de ese estado de conciencia imprescindible para hacer magia. Y ya tienes tus herramientas mágicas. Ahora lo importante es lo que hagas con ellas.

 

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