El tarot (II): cómo elegirlo y sintonizarse con él

El tator de Marsella es una elección clásicaElegir un tarot

El tarot es un elemento simbólico (o más bien un conjunto de ellos), con lo cual lo más importante no es lo que simbolice en abstracto, sino lo que represente para cada uno de nosotros. ¿Cómo elegir nuestro tarot entonces? Pues lo primero que hay que hacer es encontrar una simbología que nos resulte atractiva.

El tarot más tradicional es el de Marsella, y hace unos años era el único que resulta sencillo de conseguir, pero hoy en día hay una gama enorme, con ilustraciones y simbologías diferentes, así que vale la pena tomarse el tiempo necesario para buscar un poco. ¿Queremos ilustraciones oscuras o más luminosas? ¿Queremos que vaya ligado a una mitología concreta? ¿O algún tipo de tarot especializado? Respetando siempre la estructura de 78 cartas, cada tarot presentará sus propios matices, con ilustraciones más o menos sugerentes y descriptivas, o incluso cambiando completamente el nombre (y el significado) de alguna de las cartas.

Veámoslo de forma práctica. Yo empecé utilizando un tarot de Marsella que había por casa (puedes echarle un vistazo a todas las cartas aquí), pero no me sentía identificado con ese aspecto tan medieval (Amazon). Quería un tarot que no estuviera ligado a imágenes judeocristianas, algo que yo sintiese más pagano. Así que encontré un tarot vikingo (Amazon), que me encantó, y que es el que uso a día de hoy. En casa tenemos también un tarot de Luis Royo (Amazon), que a nivel de ilustraciones me parece muy intenso, pero que no me trasmite nada a nivel personal; y el tarot de la Diosa (Amazon), en el que todos los personajes son femeninos, cambia el nombre de algunos arcanos mayores, y tiene unas cartas enormes. Al final, es tan simple como elegir el que te guste.

Es importante señalar que además de los tarots también se venden “cartas de oráculo”, que son mazos que tienen otra estructura diferente, aunque sigan siendo cartas simbólicas, con lo cual sí hay que estar atento a que lo que estamos comprando realmente sea un tarot.

Sintonizarte con tu tarot

Una vez que tengas tus cartas físicamente en las manos, puedes iniciar el proceso de convertirlo en tu tarot a un nivel espiritual o psicológico. Es decir, tienes que sentirte cómoda con él. Tienes que familiarizarte. Como cuando empezamos a convivir con una mascota, es un proceso progresivo, y a veces hará caso y a veces no. Lo esencial es dedicarse tiempo.

Para empezar tienes que conocer las cartas, visualmente hablando. Eso requiere pasar un buen rato simplemente mirando las ilustraciones, siendo consciente de los detalles. Pensando qué te sugiere cada una, qué emociones te parece que hay detrás.

Una vez hecho eso, la siguiente fase sería ver qué significados se le atribuye a cada carta, empleando como base el librito que normalmente traen todos los tarot consigo. En general esos significados los vamos a considerar como válidos, pero la clave está en “en general”. Si tras usar el tarot varias veces hay una carta que no se entiende, deberemos plantearlo si ese arcano para nosotros significa otra cosa. Eso lo abordaremos en los ejemplos de tiradas, en la próxima entrada sobre este tema.

¿Qué más puedo hacer para sintonizarme con mi tarot? Algo simbólico, por supuesto, algo mágico. Puedes dormir con el tarot bajo la almohada una noche, buscar una tela para guardarlo envuelto en ella o una caja especial, dejarlo bajo la luz de la luna… O todo ello.

Una vez que te sientas a gusto con las cartas, es el momento de empezar a hacer tiradas, y de ir aprendiendo cómo nos hablamos a nosotras mismas a través de ellas. Que es la misma diferencia que hay entre tener nuestra primera bicicleta lista y lograr dar paseos en ella. Así que paciencia, porque la lectura del tarot depende tanto de las capacidades innatas de interpretar símbolos como del tiempo que le dediques, y con el esfuerzo suficiente cualquiera puede hacerlo. Aún así, conocerse a sí misma nunca ha sido una tarea fácil.

una tirada de tarot

Una tirada de mi tarot vikingo

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